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Vicente endulza un esfuerzo titánico

Vicente endulza un esfuerzo titánico
La Solana lograba un meritorio empate ante el Ibañés y con un hombre menos por la expulsión de Sancho, gracias al golazo de Vicente en el minuto 86 que rescataba un punto en La Moheda.
Aurelio Maroto / Fotografía: LA GACETA

Le faltaba llorar, y no de tristeza. Pepe Berja atendía a los medios al término del partido y llevaba con consigo un mantra: con estos jugadores tengo que ir a muerte; me quito el sombrero. Y es que su equipo acababa de empatar ante el At. Ibañés (1-1), que visto sin perspectiva no invita a aplausos. Pero ese punto se arrancó en unas circunstancias muy adversas, solo cuarenta y ocho horas después de una amarga derrota en Almagro, con los mismos jugadores porque no hay más y ante un adversario cuya mala clasificación es una ofensa para la calidad de su plantilla. El colmo llegó al filo del descanso cuando Gómez-Miguel, un showman gritón, expulsó a Sancho por una entrada sobre Bolo. Dura, sí; de roja, ni hablar. O sea, los amarillos tenían por delante más de medio partido en inferioridad y una única receta para sobrevivir: remangarse y correr como posesos. Es exactamente lo que hicieron.

La Solana había carburado bien hasta la expulsión de su capitán, controlando bien el juego tras sacudirse unos primeros minutos de mayor presión visitante. Cabriti anduvo muy activo en la zona de enganche y comenzó a generar peligro, particularmente por el costado derecho, donde Vicente entraba en las ayudas a pierna cambiada. En un piso sin opción a filigranas, el plan b era buscar la carrera de Meshack, incansable en las rupturas. En una de ellas llegó la mejor ocasión local, con un envío largo de De la Hoz que el ghanés controló en carrera, pero su duro disparo lo repelió Álvaro con una gran parada.

El At. Ibañés, que también necesitaba los puntos, salía con peligro en velocidad, casi siempre buscando el desparpajo de Chavo por la derecha, por donde a menudo también caía Marcos Moreno. Por allí llegó la mejor ocasión rojiblanca, con centro de Chavo que Pablo, con todo a su favor, cabeceó alto, en parte gracias a una inteligente carga de Juan en el último momento.

En ese tuya-mía, La Solana comenzó a sentirse mejor, dejando hacer a Raúl y Luque en la zona ancha y sin agobios en la cobertura. Un escenario de calma que solo podía romper un marchoso como Gómez-Miguel. La roja directa a Sancho fue un torpedo en la línea de flotación amarilla, sobre todo porque aún quedaba mucha travesía por delante.

El segundo tiempo arrancó como el primero, con más empuje de los visitantes, conscientes de la máxima: ahora o nunca. Otra vez cargaron por su banda derecha, con desdobles constantes. La Solana había dado un paso atrás, erizándose en torno a Monreal. Berja removió el tablero. Hizo debutar a Chico Rubio en lugar de un agotado Meshack. Buscaba profundidad por dentro y más control de balón en las salidas. Poco después oxigenó la banda con David Espinosa, encargado de auxiliar las intentonas de Luque y De la Hoz por el costado zurdo.

Así, mientras el At. Ibañés apretaba contra el muro local, las grietas se agrandaban en su propia retaguardia. Por esas gateras pudo llegar el 1-0 en un par de acciones muy claras y varias arrancadas imposibles del Leónidas de los espartanos amarillos: Juli. Probablemente no hay un central que se le aproxime en esta Tercera División.

Pero llegó uno de esos centros envenenados por la diestra rojiblanca, directo a la cabeza de Candela. El veterano mediocentro toledano colocó el balón lejos del alcance de Monreal. Era el minuto 82 y el escenario no podía ser más adverso. Hasta que Vicente sacó a pasear su zurda… Pirri sacó un córner en corto y el extremo le pegó enroscada a la escuadra larga de Álvaro. Gol no, golazo, que ponía rúbrica a un esfuerzo titánico.

Satisfacción vs realidad

Era lógica la íntima satisfacción de Pepe Berja, sabedor de que ese punto puede servir, sobre todo desde el punto de vista psicológico. “Si hubiéramos perdido me habría ido jodido a casa, pero igual de satisfecho con el esfuerzo de mis jugadores”, señaló. Cree que es imposible pedir más compromiso a sus futbolistas, en una coyuntura tan difícil y ante un rival “con jugadores que cobran lo que tres nuestros”. Pero no esconde dos evidencias. Una, que la clasificación es precaria. Y dos, que la plantilla también lo es. O, mejor dicho, lo está. Las lesiones diezman el potencial y amplifican las deficiencias, de modo que urgen refuerzos y aligerar la enfermería.

Altas y bajas

Por ahora ha llegado Chico Rubio (La Línea de la Concepción, 1996), y este miércoles lo hará Agustín Acosta (Montevideo, 1996). Son dos centrocampistas, el primero de corte ofensivo y el segundo más defensivo. Y el jueves podría llegar un delantero más, de momento a prueba. Entre tanto, se espera que Mini vuelva a los entrenamientos esta semana y Josema también lo haga pronto. Más lentas parecen las recuperaciones de Diego SevillaAlmarcha y Maikel. El reverso de la moneda serán las bajas. Pepe Berja no quiso dar nombres, pero avanzó que habrá alguna salida antes del fin de semana. Una, como mínimo.

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