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El Formac Villarrubia se condena

El Formac Villarrubia se condena
Los de Javi Sánchez perdieron merecidamente ante el Atlético de Madrid B víctima de una concatenación de circunstancias. Fran Minaya dejó al equipo con uno menos a siete minutos del descanso.
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El Formac Villarrubia quiere y no puede, una eterna lucha que parece repetirse en las últimas semanas. El equipo de Javi Sánchez entrena bien, trabaja bien y la confianza sigue intacta, pero es saltar al terreno de juego y aparecer los fantasmas. Esta vez, ante el Atlético de Madrid B, saltaron en forma de circunstancias con lesiones, expulsiones, poca profundidad, pocas llegadas, rácano en el juego y nula pegada.

Ante el filial colchonero se juntaron todas las circunstancias. En contra, por supuesto. Para empezar, el rival llegaba con entrenador nuevo, muy necesitado y con una especie de varita mágica. Por momentos, la entereza, la solidez y el empate eran para un equipo joven y bisoño, capaz de lo mejor y de lo peor, de finalizar jugadas a la perfección como en el 0-1 y de permitirse el lujo de fallar penaltis. Aun así, dieron fe al dicho de “a entrenador nuevo, victoria segura”. Y fue una victoria justa y merecida. Por méritos propios. Y es que el Villarrubia no jugó ante un rival, jugó ante sí mismo para poner a prueba su madurez y su experiencia, su capacidad de reacción y para intentar dejar claro que en casa es otro equipo bien distinto al que cuando juega a domicilio.

No fue su día

La tarde amenazaba tormenta en un Nuevo Campo que, gracias al levantamiento de las restricciones, volvió a acoger una entrada como hace tiempo no se vivía. Bendita normalidad. Era el día perfecto para volver a sonreír, pero los primeros minutos dejaron a dos equipos con mucho respeto y bien plantados.

Sin embargo, a los quince minutos, fue lesionarse David Herrera y llegar la perdición. Fran Minaya, duda hasta última hora, fue el encargado de sustituirlo. El de Minaya salió revolucionado, con ganas de comerse el mundo y al minuto ya vio la primera amarilla del partido. Llegados al ecuador de la primera mitad, el Atlético B tiró de talento para elaborar una jugada por banda derecha. Ricard se metía hasta la cocina y la ponía al primer palo. Allí apareció Mario Serrano para tocarla a la primera y poner el 0-1 en el marcador.

Los de Javi Sánchez no reaccionaron ante el tanto porque apenas habían comparecido al partido. Con el 0-1 en contra, un jugador del filial colchonero ingresó dentro del área y fue cazado claramente por Fran Minaya que decía que no con la cabeza al reconocer que no era su día. Penalti claro y perdonada la expulsión. Camello, el mejor de los rojiblancos, mandaba el balón a las nubes desde los once metros.

El fallo del penalti parece que dio alas a un Villarrubia mientras la afición incondicional jaleaba a los suyos, pero nada más lejos que un puro espejismo. Porque a siete minutos del final, de nuevo Fran Minaya, pegado a los banquillos, sacó los brazos a relucir en una disputa del balón. Aunque hubo una discusión de si era más roja que amarilla, Lax Franco le sacó la segunda amonestación y el jugador se fue camino a vestuarios. Impotencia y enfado de Javi Sánchez en el banquillo que tenía ya el cambio preparado de Fran Minaya tras ver lo visto. Con el disgusto de la expulsión se llegaba al descanso de un partido donde el Formac Villarrubia se cavó su propia tumba.

Querer y no poder

El segundo tiempo fue abierto y bonito pese a la superioridad numérica de un Atlético de Madrid que pudo sentenciar en varias ocasiones y que terminó perdonando. Pero, claro, todo fue porque Javi Sánchez se la jugó a una carta metiendo toda la carne en el asador con Ayoub, Julen Colinas, Christian Beltrán y Javi Grillo. Por eso, el equipo tiró de corazón, de coraje, de un esfuerzo titánico para dejarse todo y salir de vacío.

Estos cambios significaron un plus en ataque al equipo, pero eso conlleva unos riesgos y ahí el Villarrubia sufrió en las contras ante un equipo rápido, vertical y lleno de calidad que supo leer el partido. Xabi Irureta tuvo que emplearse a fondo en tres o cuatro ocasiones para haber evitado una mayor goleada, pero fue llegar al fatídico minuto 23 del segundo tiempo y volver a encajar. Lejos de una contra de libro y elaborada, Antonio Rivas tiró de pizarra y Forcen hacía el 0-2 con un contundente cabezazo a la salida de un córner.

El segundo tanto fue un auténtico jarro de agua fría ante un Villarrubia que tiró de corazón y coraje para sumar una nueva derrota. Con este resultado, los de Javi Sánchez continúan con 20 puntos en la clasificación y sumar de tres en tres empieza a ser una urgencia. Toca hacer examen de conciencia y seguir trabajando porque este equipo es capaz de mucho más.

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