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Diocles, el deportista mejor pagado de la historia.

Ilustración de Diocles.
DANIEL CUADRADO

Estamos acostumbrados a ver leer artículos o ver noticias en las que aparecen listas con los deportistas mejor pagados del mundo. Cantidades astronómicas que nos sorprenden y escandalizan a partes iguales. Sin embargo, es muy posible que el deportista mejor pagado de la historia se nos pase por alto. Y no, no ha sido jugador de fútbol o de baloncesto, ni golfista, ni boxeador. Este deportista fue, en su momento, un auriga, un conductor de cuadrigas que compitió en las famosas carreras romanas, al más puro estilo Ben-Hur. Lo más curioso de este auriga romano, es que fue hispano, de Emerita Augusta (Mérida).  Quiero aprovechar, por tanto, la ocasión de escribir en un medio deportivo para rendir un homenaje al hispano Cayo Apuleyo Diocles, el mejor corredor de la historia.

Las carreras

Las carreras de carros, celebradas en los circos (inmensas pistas donde cabían decenas de miles de personas) eran el deporte favorito de los romanos. La más famosa de estas edificaciones es el Circo Máximo de Roma, del cual hoy en día casi no quedan restos, pero que siglos atrás podía acoger a 250.000 personas. Competían doce carros, normalmente tirados por cuatro caballos, divididos en cuatro equipos llamados facciones que se diferenciaban por su color (blanco, verde, rojo y azul).

Reconstrucción Circo Máximo.
Reconstrucción Circo Máximo, Roma

En una carrera ordinaria los carros tenían que dar siete vueltas a la pista alrededor de la spina, el murete central que recorría la arena. Eran giros arriesgados y peligrosos, y las posibilidades de morir, altas. Esto, no obstante, era parte de la diversión. Las apuestas, a pesar de estar prohibidas, se desarrollaban con frecuencia e incluso algunos perdían la libertad, tal era la pasión que estas carreras despertaban en los romanos. Es curioso que el vencedor no sea necesariamente el primer auriga que cruza la meta con su cuadriga, sino el primero de estos carros que atraviesa la meta. El hecho de que lleve, o no, auriga, es algo secundario en Roma. No importa si éste ha quedado tendido en la pista, muerto.

Cayo Apuleyo Diocles

Nuestro protagonista vino al mundo en el año 104 d.C, en la ciudad de Emerita Augusta (Mérida), en la provincia romana de Lusitania. No conocemos el origen de su familia, pero, en general los aurigas eran esclavos o gente de las más bajas clases sociales, por tanto Diocles procedería, probablemente, de alguna familia pobre y de muy escasos recursos. Ya desde muy joven empezó a competir a favor de la facción de los blancos, y con sus primeras victorias en los circos hispanos, emigró a Roma, al parecer, con dieciocho años. Unos pocos años después cambió sus colores por los verdes, donde siguió obteniendo victorias en las diferentes modalidades de carros, aunque principalmente competía con cuadrigas, con un tiro de cuatro caballos. Con veintisiete años, Diocles comenzó a correr para la facción de los rojos, donde competiría hasta su retirada a los cuarenta y dos años, convertido ya en toda una leyenda del deporte romano. Hay que tener en cuenta que tanto los gladiadores, como los aurigas del circo, se jugaban la vida en los combates y carreras, y además, a pesar de la inmensa fama y prestigio, incluso fortunas, que podían alcanzar, no dejaban de ser vistos como gente infame, por tanto, no se les tenía en gran estima y su esperanza de vida era corta. Cuarenta y dos años, era mucho para un auriga que competía a muerte en la arena del circo.

Cuando se retiró de la competición, Cayo Apuleyo Diocles no regresó a Hispania, sino que se trasladó a vivir a Preneste, una ciudad cercana a Roma, donde ignoramos cuándo murió. Lo que sí sabemos, gracias a las inscripciones que sobre él nos han llegado, es su impresionante palmarés de victorias: Diocles compitió en un total de 4.257 carreras en el circo, de las cuáles en 1.462 se proclamó vencedor. Obtuvo segundos y terceros puestos en otras 1.438. Esta cantidad de éxitos han hecho de Diocles uno de los deportistas, si no el que más, con más éxito de todos los tiempos. Y, de paso, lo convirtieron también en el más rico. A lo largo de su carrera, Diocles amasó una fortuna de casi 36 millones de sestercios, lo que equivaldría, según he podido saber, a entre trece y quince mil millones de dólares.

Cayo Apuleyo Diocles llegó a ser el auriga más laureado de la historia de Roma, y los caballos con los compitió alcanzaron también gran fama. Desgraciadamente, la historia suele recordar a emperadores y generales, y no a los aurigas, pero no cabe duda de que, Diocles ha sido uno de los más importantes deportistas profesionales del mundo Y tenemos la suerte de que era hispano, y es que España, incluso en tiempos tan lejanos como los del Imperio romano, siempre ha sido patria de grandes figuras del deporte.

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